¿Qué relación tienen las contracturas de la espalda con las preocupaciones? La técnica de masajes Kandou busca aliviar dolor físico y emociones negativas.
Día a día en el desarrollo de nuestras actividades personales y laborales, y de nuestros vínculos sociales, sometemos a nuestro cuerpo a estados de tensión y emociones negativas que se materializan en la espalda en forma de contracturas. Así, un conflicto o una discusión con un familiar se “deposita” contrayendo los músculos de la espalda y una inseguridad personal resiente la zona de la cadera afectando la postura. De persistir por muchos años, estas afecciones crónicas a nivel muscular pueden afectar órganos vitales llevando a padecer graves enfermedades.
Un masaje a las emociones
Ante este panorama, el Kandou es una técnica de masajes que puede ayudar a prevenir dichas afecciones físicas, y a la vez ayudar a resolver conflictos personales, como inseguridad, distanciamiento y malos entendidos con seres queridos.
Darío Feltan, profesor de yoga y master en reiki y creador de esta técnica inédita en la Asociacion Misionera de Zen Yoga Shiatsu y Reiki (Posadas, Misiones, Argentina), sostiene que “el sufrimiento físico que generan las contracturas responde al sufrimiento emocional, y si los aliviamos podemos hacer que la persona se libere y pueda ser feliz”.
Según el especialista, en el cuerpo conviven diferentes emociones, que se agrupan en distintas zonas según su tipo: “cada emoción tiene un lugar específico en la musculatura donde quedan fijadas para llamar la atención, recordándonos que no todo está bien y, así, darnos la oportunidad de liberarlas a través del masaje”, explica Feltan.
Kandou, es una palabra sánscrita mudita que significa “disfrutar con la bondad que manifestamos o recibimos de los demás”. De allí la adopción de este término, ya que “el dar y recibir masajes” a la vez que “ayudar y ser ayudado a resolver esos conflictos personales de larga data” es fuente de bienestar y disfrute.
Estos masajes se basan en las disciplinas orientales como el Konadu Shiatsu, sostiene que “el ser humano es un todo con cuerpo, mente y emociones; y pretender separarlas es lo que nos lleva en principio a contracturarnos y luego a enfermarnos a causa de un debilitamiento de las respuestas inmunitarias”, explicó su creador.
El trabajo con las emociones se basa, según Feltan, en la energía del amor. “El rencor, la bronca, la frustración, el miedo, la inseguridad, el dolor, la tristeza, esconden al amor hacia alguien que nos hizo daño (ya sea el padre, la madre, hermanos, amigos, pareja, etcétera) y a quien no podemos perdonar. Reconectar con ese amor puro, es el camino para liberar el sufrimiento emocional y físico”, agregó.
Tres zonas del cuerpo
El Kandou distingue tres zonas del cuerpo donde se alojan las distintas emociones.
La primera abarca desde los hombros a la cabeza inclusive. Allí se fijan los conflictos mentales y las preocupaciones que, debido a los mandatos culturales y sociales, son tapados y acallados por las personas.
En la zona media, que va desde la cintura hasta los hombros, se fijan las emociones afectivas, que sirven para relacionarnos con los semejantes a través del amor y la compasión. Allí también se fijan las emociones “negativas” como ser el rencor y el odio. “En esta región del torso se encuentran los puntos vinculados con la pareja, entendida no solo como él o la compañera que uno tenga por pareja, sino que también incluye a los pares, es decir, hermanos, colegas, amigos, compañeros de trabajo, etcétera”, explicó Feltan, quien destacó que los masajes para desbloquear esa zona redundarán en una mejor relación con nuestros semejantes.
La zona que va desde los pies a la cintura es la que aloja las emociones relacionadas con lo físico, como el instinto de supervivencia y de preservación de la especie. Allí se asientan el miedo a la muerte, los bloqueos sexuales, la inseguridad personal, las necesidades de alimentación, entre otras emociones vinculadas con la permanencia del ser humano en el planeta. Liberando los bloqueos de esa zona viviremos sin miedos y con mayor seguridad”, explica Feltan.
A su vez, explicó el profesor, se distingue un lado derecho, el ying, que es la zona de conflictos relacionados con personas de sexo masculino, y en el lado izquierdo, el yang, donde se alojan emociones producto de relaciones con personas del sexo femenino.
Tomando en cuenta las zonas de la espalda donde se alojan las diferentes contracturas, se podría trazar una especie de mapa de emociones y situaciones personales que se pueden resolver por medio del tratamiento.
