Técnicas del Yoga
La palabra Yoga significa Unión. Es una disciplina que nació hace más de 5000 años en India, cuya meta es alcanzar un estado de conciencia expandida que conocemos como Samadhi, Nirvana, o Iluminación. El Yoga nos acompaña en este camino hacia la ampliación de la consciencia e irá desarrollando a través de sus técnicas distintos aspectos de nuestra existencia, a nivel físico, emocional, mental y espiritual, siempre apuntando a la integración de todos los planos.Cada clase practicamos las siguientes técnicas del Yoga:
Mantra: Un mantra es un sonido o combinación de palabras que por su construcción y ritmo, posee la capacidad de acallar la mente, elevándola.
La palabra es sonido. El sonido es vibración. Vibración es energía.
El mantra Om es el más conocido de todos y se lo considera el sonido primigenio del universo, el origen y principio de todos los mantras. En Yoga vocalizamos mantras no solo para aquietar la mente sino también porque sus vibraciones desobstruyen las nadís, que son los canales por donde circula nuestra energía.
Pranayama: Son técnicas de expansión del Prana. Denominamos Prana a la energía biológica que está permanentemente en el aire que nos rodea y que circula a través de nuestros cuerpos sutiles nutriéndonos constantemente (también es conocida como Chi o bioenergía). A través de ejercicios respiratorios del Yoga vamos a intensificar la captación de Prana, teniendo mayor cantidad de energía disponible. Por otro lado, la respiración tiene una incidencia directa sobre nuestro estado emocional. Aprender a dominar la respiración es una llave al dominio de nuestras emociones.
Asanas: Son las posturas del Yoga. Su influencia no es sólo física, sino también energética, actuando sobre diferentes meridianos y chakras, y trabajando profundamente sobre nuestras glándulas endocrinas (lo cual tiene efectos directos sobre nuestro estado emocional al regular el funcionamiento hormonal). Algunos de los beneficios de las posturas son: flexibilidad, tonicidad, equilibrio, conciencia corporal, mejor funcionamiento en todos los sistemas del cuerpo, mantenimiento de la salud general, mayor caudal energético, equilibrio emocional y mental, entre otros. (Los dibujos de esta página ilustran algunas de las posturas que vemos en clase). Bandhas (Llaves):
Los bandas o llaves son contracciones intencionales de determinadas zonas que ayudan a retener Prana y dirigirlo evitando fugas de energía. Hay tres bandhas principales:
Jalandhara Bandha: Cierre de la garganta
El cierre de la garganta se realiza mediante la suave contracción de los músculos constrictores de la faringe, llevando el mentón hacia abajo y presionando la garganta.
Se estimulan y equilibran las glándulas tiroides y paratiroides. Dirige el flujo de energía pránica hacia el chakra corona y al meridiano del corazón.
Uddiyana bandha: Retracción abdominal
Consiste en contraer los músculos abdominales retrayendo la pared abdominal hacia atrás.
Actúa a modo de masaje sobre las vísceras abdominales, tiene efectos positivos sobre el hígado y sobre el tránsito intestinal. Estimula la actividad de manipura chakra (plexo solar) y asciende la energía pránica desde este centro hacia el chakra cardíaco.
Mula bandha: Contracción del suelo pélvico
Se realiza mediante la contracción mantenida de los músculos del suelo pélvico, esfínter anal y uretra (tirando del perineo hacia arriba). Favorece el riego sanguíneo del suelo pélvico. Ejerce un suave y eficaz masaje sobre la pelvis menor, de forma que las congestiones sanguíneas son eliminadas favoreciendo el buen funcionamiento de los órganos allí ubicados: próstata, ovarios...
Una corriente sensitiva asciende, vía médula espinal, desde el suelo pélvico hasta la parte superior del cráneo y desciende instantáneamente por la parte anterior del tronco de nuevo hasta el perineo. Se une así la consciencia “superior” (chakra corona) con la conciencia terrenal (chakra base).
Maha bandha: La Gran llave. Realización de los tres bandas al unísono.
Yoganidra: Es la relajación del Yoga. Permite distendernos de manera consciente (sin llegar a dormirse), para que el cuerpo asimile todo lo elaborado durante la práctica de los ejercicios anteriores. Cuando el cuerpo y la mente descansan, entramos en un estado de mayor apertura y receptividad que facilita el contacto con nuestro mundo emocional y espiritual, en un proceso de auto-conocimiento profundo. Meditación: Meditar es dejar de pensar. Al principio esto parece muy difícil, pero a medida que practicamos técnicas de concentración con disciplina y constancia, lograremos ir aquietando el “parloteo mental”, para entrar en un estado meditativo. Dicho estado es profundamente renovador, nos permite recuperar toda la energía vital que depositamos en el “afuera” día a día, y es la forma de acceder a la unión entre cuerpo, mente y espíritu.