Masaje con pindas: preparación y maniobras
El masaje con pindas es un tratamiento ayurvédico inspirado en el masaje thai cuya finalidad es el bienestar y relajación del cuerpo y la mente. Sus maniobras proporcionan beneficios que dependerán de las plantas que se utilicen, y es parte de una forma de vida que poco a poco se ha ido introduciendo en América y que ha permitido a los terapeutas trabajar de una forma más holística.
Las pindas son un preparado de hierbas aromáticas y medicinales, mezcladas con aceites esenciales y envueltas en una tela (preferentemente natural, como el algodón o el lino) en forma de costalito. Su base principal es el arroz, el cual tiene un efecto emoliente en la piel y proporciona forma a la pinda, pero se puede mezclar con chía, que ayuda a que el costalito se deslice de forma más fácil, aporta vitaminas, omega-3 y antioxidantes, y es auxiliar en el tratamiento de reumatismos, artritis, inflamaciones intestinales y depresión.
1. Manta o lino
2. Hilo de algodón
3. Vaporera
4. Arroz
5. Plantas o semillas a elegir, previamente maceradas, según la terapia
6. Cuatro toallas medianas
7. Aceite neutro
Otros productos que podemos utilizar en combinación son jengibre, lavanda, árnica o caléndula. La canela y nuez moscada combinadas dan un buen aroma y el masaje tiene efectos relajantes y a la vez estimulantes. Por lo tanto tenemos una amplia gama para elegir al momento de elaborar nuestras pindas.
Para realizar el masaje estos saquitos se calientan al vapor previamente para provocar que las plantas liberen sus activos y otorguen una sensación placentera en la piel, permitiendo además que los efectos de las hierbas aromáticas penetren en nuestro organismo ya que las emanaciones de las plantas convierten a este masaje en un tipo de aromaterapia.
Maniobras del masaje con pindas
Se colocarán toallas calientes bajo la cabeza de nuestro paciente y en los hombros. Al finalizar el masaje se cubrirá el cuerpo con toallas calientes y dejaremos reposar al paciente por algunos minutos. Sobre la piel extenderemos una ligera capa de aceite con un masaje muy suave para que el deslizamiento de las pindas sea más accesible. Una vez hidratada la piel iniciaremos el masaje con las pindas, el cual recorrerá todos los músculos y tendones, con movimientos fuertes pero a la vez ligeros y armoniosos.
Trabajaremos maniobras de masaje relajante:
Paso 1
Damos inicio por los pies del paciente, que debe estar boca abajo. Hacemos presiones con las pindas en la planta del pie en forma circular, de manera lenta, suave y firme. Trabajaremos con las dos manos en ambos pies.
Paso 2
Aún sin despegar las pindas de los pies, subimos de forma lenta pero firme por el tobillo y la pantorrilla. Este paso podemos hacerlo de dos formas: trabajando pierna por pierna, o las dos piernas al mismo tiempo, hasta el hueco poplíteo y de ahí desplazándonos hacia la parte alta de la pierna.
Paso 3
Nos deslizamos hasta los músculos internos y externos de la pierna (costados y lados) haciendo movimientos rotatorios, ondulantes, con presiones intermedias. Vamos subiendo y bajando, repitiendo sólo de una a dos veces, de arriba hacia abajo.
Paso 4
Llegamos a los glúteos, donde las presiones se hacen un poco más fuertes, con deslizamientos de costado y en la parte central del glúteo (es importante la respiración del terapeuta, cuanto más lenta sea, el masaje será más lento, suave y penetrante). Se contorsiona el glúteo, levantándolo, amasándolo de izquierda a derecha con las pindas a un ritmo parejo (unísono).
Paso 5
Subimos a la cintura y continuamos con la misma técnica de presión de las dos manos al mismo tiempo, subiendo desde la cintura hasta la espalda. La mano derecha con la pinda se queda en la cintura, mientras la mano izquierda avanza un poco más llegando al borde de la espalda (omóplato). Repetimos el paso con la mano derecha, trabajamos hombros e iniciamos en brazo.
Paso 6
Trabajamos los brazos de forma ascendente, deslizándonos por las manos, antebrazos y brazos hasta el hombro, en forma perpendicular al brazo, subiendo y presionando con las pindas en forma suave, lenta y penetrante, sin despegar las pindas del cuerpo (o haciéndolo lo menos posible) salvo cuando se cambie de posición.
Paso 7
Se deslizan las pindas hasta el cuello en forma muy suave y sólo cuando se llega a los tendones y músculos de la parte alta del cuello (debajo de la nuca) se presiona un poco más. No se deben presionar los lados del cuello porque allí hay venas y arterias, esa zona está prohibida para los masajes, salvo que se trate de masajes muy suaves (rozamientos).
Por último, hay que decir que el masaje debe realizarse de forma ordenada, lo cual ayudará a que la piel y el resto de los tejidos se relajen, además la postura del terapeuta y la posición del paciente es de suma importancia al brindarlo, pues de ello depende el buen resultado que obtengamos.
