El masaje sueco promueve la eliminación de toxinas, e impurezas acumuladas en el organismo a través de la oxigenación que produce en el mismo.
Es una antigua técnica, desarrollada por Henryk Ling allá por el año 1700, la cual ha dado origen a muchas otras similares. Combina una serie de golpes, percusiones y palmadas sobre el cuerpo del receptor que sólo debe llevar a cabo un profesional.
Se realiza sobre el cuerpo desnudo o en ropa interior, cubriendo con una sabana o toalla y dejando solo al descubierto la zona en la que se esta trabajando.
El masaje se realiza con aceites esenciales relajantes.
El masaje sueco
Conviene tener en cuenta que esté contraindicado en las siguientes situaciones:
Tensión alta, problemas cardiovasculares, nauseas, vómitos, fiebre, diarrea, osteoporosis, artritis, reuma, hematomas, fracturas, trombosis, heridas o alergias cutáneas.
Dentro del masaje sueco encontramos 6 diferentes pasos a seguir, resultando importante su consecución, ya que la técnica se va intensificando a medida que vamos pasando de uno a otro.
Effleurage.
Se utiliza para reconectar todo el cuerpo, el masajista proporciona movimientos largos y continuos, el masaje sueco se asocia más al masaje tradicional de cuerpo entero.
- Fricción:
El terapeuta frota sus manos en contacto con el cuerpo del cliente por medio de fricciones, de este modo los músculos se relajan y distienden.
- Petrisage:
Es un masaje profundo que se realiza por medio del amasamiento y la presión sobre los músculos.
- Tapottement:
Es un masaje activo por medio de suaves golpes generados por los laterales de las palmas o también con los puños o las manos ahuecadas.
- Tracción:
Primeramente se relaja todo el cuerpo a través de un masaje integral. Luego se practican estiramientos de los músculos, tirando de los brazos, las piernas y a veces también e la cabeza, según considere el terapeuta.
- Vibración:
Consiste en sacudir el cuerpo del cliente, para aflojar y relajar músculos.
